Lunes 10 de abril de 2023
Megaproyecto petrolero con demasiados interesados
Dr. Armando Rojano Uscanga
En Alaska, la explotación petrolera inició a finales de la década de 1970 y hoy cuenta con una infraestructura envidiable, que derrama beneficios a todos, al grado que su economía gira alrededor de la extracción de petróleo y sus habitantes no pagan impuestos, como el resto de la Unión Americana.
Pero el nuevo proyecto Willow, aprobado por el gobierno federal el pasado mes de marzo, que prevé la extracción de 600 millones de barriles de petróleo en la Reserva Nacional de Petróleo de Alaska, ubicada a unos 300 kilómetros del círculo polar ártico, ha despertado la una enconada polémica porque durante sus 30 años de vida útil, generaría unos 280 millones de toneladas métricas de CO2, que equivale a incorporar cada año dos millones de automóviles de gasolina a las carreteras de EE.UU, por lo que los grupos ecologistas lo consideran inaceptable.
Pero Willow tiene el apoyo unánime de la Cámara de Representantes de Alaska, de los legisladores de ambos partidos que representan al estado en el Congreso de EE.UU., de la mayor parte de los grupos indígenas de ese estado, y de los sindicatos, que reconocen la vocación petrolera de Alaska, de la que depende el 85% de sus ingresos del estado, significa trabajo para todos y las regalías que pagan las empresas petroleras son las fuentes principales de financiamiento del gobierno estatal, que desde que inició la explotación petrolera, creó el Fondo Permanente de Alaska, que para febrero de 2023 se valora en más de US$75.000 millones, del que cada alaskeño, hombre, mujer o niño recibe un cheque anual, que en 2022 fue de US$3.284.00
Y hay una razón de gran peso, pues toda su industria petrolera depende de este proyecto que alimentará el oleoducto Trans-Alaska, que lleva el crudo de la región de North Slope hasta la costa en el Pacífico, donde es cargado en buques, y la base económica de su funcionamiento depende de que se mantenga un volumen suficiente de petróleo fluyendo por esa tubería, pues la producción he declinado y están en una cuarta parte de lo que solían tener y se hace más costoso bombear el crudo.
