FIN DE LA ERA SOCIALDEMÓCRATA EN SUECIA 

Sábado 1 de octubre de 2022

                                    El populismo rentabiliza el descontento

Dr. Armando Rojano Uscanga

Termina el espejismo socialdemócrata en Suecia, porque, como en el resto de Europa el populismo está rentabilizando el descontento y acaba con la tranquilidad de un país que por décadas ha representado la estabilidad y la certeza, casi absolutas. No es la primera vez que pasa a la oposición la socialdemocracia sueca, formación que desde 1973, cuando perdió su hegemonía, se ha alternado con el centro liberal en la gobernanza de un país que ha transitado entre dos partidos sin apenas matices ideológicos y cuyos programas no han tenido otro argumento que la perpetuación de su legendario Estado de Bienestar, la bandera política de Suecia desde la posguerra.

Atrás quedará el espejismo del igualitarismo, de la integración social, de la asistencialidad total y de la eliminación de las clases sociales, sinónimo de la prosperidad, que se deshacen como consecuencia de la exclusión económica, el miedo a la inmigración y la inflación.

Como en Italia y el resto de Europa, el populismo rentabiliza el descontento y se abre paso en un país que en las últimas décadas ha representado la estabilidad y la certeza, casi absoluta. Lo que prueba que en un mundo en permanente mudanza, ningún modelo político tiene asegurada su continuidad cundo los partidos tradicionales son incapaces de canalizar la desafección.

Jimmie Åkesson, azote de la izquierda sueca y hostil a la inmigración, en los últimos 17 años, es el líder del partido Demócratas de Suecia, que lo ha convertido en un grupo con tics neonazis, el segundo partido más votado y cuyo logo es una anémona azul. Su lema: «Mantengamos a Suecia sueca» ha sustituido la antorcha por la flor. Es el fin de la autocomplacencia sueca, del mito del paraíso sociademócrata, de una comunidad fuerte, socialmente justa y pacífica, que ahora se derrumba tras el giro electoral hacia el bloque de derechas.