Viernes 30 de septiembre de 2022
Tiene aliados en España, Francia, Hungría, Polonia y Suecia
Dr. Armando Rojano Uscanga
“Dios, patria y familia”, el lema de Benito Mussolini, resonaba en Roma el 22 de octubre de 1922, cuando los “camisas negras” inauguraban el régimen fascista, que apoyaría a Adolfo Hitler durante la Segunda Guerra Mundial. Un siglo después, con el triunfo en los comicios de Giorgia Meloni, el neofascismo avanza en Italia, en el peor momento para Europa y para el mundo.
Meloni en solo una década consiguió llevar a su partido, Hermanos de Italia, de la marginalidad al centro político, la sede del Poder Ejecutivo, el palacio Chigi, sede del Ejecutivo. Podría decirse que, a diferencia de Alemania, que erradicó el nazismo, en Italia estuvo latente a lo largo de un proceso de indefinición política que la obligó a formar 70 gobiernos en menos de 80 años. Ahora reaparece el fascismo, cuando Europa enfrenta a Rusia y aún no se repone del abandono del Reino Unido.
Hermanos de Italia tiene sus raíces en el posfascismo, qué conserva de la filosofía del fascismo del que Umberto Eco decía que era un totalitarismo confuso, un collage de distintas ideas políticas y filosóficas, una colmena de contradicciones. Sin embargo, hoy tiene un discurso fuerte contra la inmigración y el aborto y pugna por aumentar la tasa de natalidad en Italia, que es la más baja de Europa, a pesar de ser la tercera economía.
Y el partido italiano no está solo, en otros países comparten su ideología, como Reagrupación Nacional de Marine Le Pen, en Francia, Vox en España, el partido de Viktor Orbán en Hungría, Ley y Justicia en Polonia y los Demócratas de Suecia, que también buscan un consenso contra la inmigración ilegal, la promoción de una identidad nacional y las políticas de apoyo a la natalidad, que en las urnas reciben el apoyo de las clases trabajadoras que han perdido sus ahorros por la inflación, y de las clases medias que cada vez se empobrecen más, a las que han prometido una “nueva era», un nuevo comienzo, como hace 100 años.
