Domingo 2 de octubre de 2022
Normalmente marcaría la pauta del resto del año, pero viene lo peor
Dr. Armando Rojano Uscanga
2022 será recordado como uno de los años más difíciles para los mercados, que han tenido que afrontar la escasez de materias primas e insumos, alzas bruscas de las tasas de interés para controlar a la creciente inflación y enorme incertidumbre por el conflicto Rusia- Ucrania que mantiene en vilo al mundo. El trimestre que terminó hace un par de días, registró los mayores retrocesos. Solo en las bolsas estadounidenses, entre el 1 de julio y el 30 de septiembre, el S&P 500 cayó 5,28%, el Nasdaq Compuesto un 4,11% y el Dow Jones un premonitorio 6,66%. Para los dos primeros índices significa su peor racha trimestral desde 2008, y para el Dow, su peor registro en siete años.
Pocas veces en la historia han coincidido tantos factores adversos, por lo que no extraña que se llegue al último trimestre del año con pérdidas de doble dígito, con bonos que caen más un 20% desde enero, cuando tocaron máximos del año. Los inversores no encuentran refugio y solo esperan recuperar un poco de lo perdido.
En estos momentos es difícil presupuestar el futuro inmediato, pues ni la inflación, ni los tipos de cambio han tocado techo, tampoco el conflicto Rusia-Ucrania y la crisis energética en Europa, lo que implicaría poco crecimiento y hasta pérdidas. Y lo peor, ya se estiman de tres a cinco años para reponerse de las pérdidas de este nefasto 2022. Así, las cosas, preparémonos para un futuro difícil. El último “dot plot” del banco central de EEUU sitúa los tipos de interés al fin de 2022 entre el 4 y el 4,25%, y que seguirían subiendo en los primeros meses de 2023.
