Domingo 26 de junio de 2022
Dr. Armando Rojano Uscanga
Una vez más, Elon Musk, fundador y CEO de Tesla, sorprende al mundo con sus ambiciosos planes. Ahora pretende la creación de una super aplicación que realice todas las tareas imaginadas y por imaginar, a la cual todos tengamos que recurrir en nuestra vida cotidiana. Pero Musk no considera que esa aplicación ya existe en China, con WeChat, propiedad de Tencent, considerada el «WhatsApp chino», aunque con muchas más aplicaciones pues funciona también como Facebook, Instagram, Skype, Uber, Tinder y Amazon en una sola plataforma.
Además, es un servicio gratuito que permite chatear, enviar fotos y mensajes multimedia, hacer llamadas y videollamadas gratis, realizar transferencias, pedir un taxi, gestionar las facturas de servicios públicos como la luz, solicitar una cita médica, comprar una entrada de cine, pedir comida a domicilio o consultar mapas de tráfico para detectar congestionamientos.
En realidad, Musk encontró que no hay un equivalente de WeChat fuera de China, y hacerlo promovería su objetivo de quintuplicar la base de usuarios de su última adquisición, Twitter, a 1.000 millones de personas. La idea ya fue gestionada por otros, como el propio Jack Dorsey, fundador de Twitter, pero sucumbió a las presiones de los accionistas externos. También lo intentó Facebook, con Zuckerberg, pero tuvo problemas para vincular la parte de pagos del ecosistema de WeChat. Musk debe convencerse que WeChat es un fenómeno que solo puede ocurrir en China, por el régimen político especial que tiene. En Estados Unidos y el resto del mundo, una aplicación única toparía con las leyes antimonopolio y anticompetencia de larga data.
