PREPARAN LA RECUPERACIÓN ECONÓMICA DE ITALIA 

Martes 21 de diciembre de 2021

                                       Mil expertos participarán en el NGEU

Dr. Armando Rojano Uscanga

El Next Generation EU (NGEU) es el fondo masivo de recuperación de la Unión Europea (UE) de 750 mil millones de euros acordado el 21 de julio de 2020 por el Consejo Europeo para apoyar a los Estados miembros de la Unión golpeados por la pandemia de COVID-19. Es un acuerdo sin precedentes en la historia de la UE, por el que emitirá vínculos o bonos soberanos para asignar subvenciones y préstamos a sus Estados miembros, pagándolos mediante la generación de recursos propios, a través de los impuestos directos, lo que se considera el primer paso hacia una integración fiscal en Europa.

En estos momentos Italia prepara un programa para hacer buen uso de la parte de esos fondos que le corresponde, por lo que el Gobierno de Mario Draghi se propone contratar a un millar de expertos para que hagan un uso eficiente de los fondos financiados por la UE.

Ingenieros civiles y ambientales, planificadores y gestores de proyectos complejos, arquitectos, abogados, biólogos, geólogos, electrotécnicos, topógrafos, especialistas en sistemas fiscales, expertos en digitalización e informáticos, analistas químicos y físicos están siendo convocados para integrar la «Operación de los 1.000». El objetivo es crear equipos de profesionales de distintas ramas que ayuden las regiones y provincias autónomas italianas a simplificar y gestionar los procedimientos para poner en marcha el Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia de Italia, el colosal programa de inversiones y reformas de unos 250.000 millones de euros a gastar en los próximos años y vinculado al Next Generation EU, con el cual se pretende llevar a cabo las reformas modernizadoras que el país no ha logrado en las últimas dos décadas.

Italia, el mayor receptor de fondos de la UE para la recuperación económica, parte con cierta desventaja. Desde la enorme brecha entre el sur y el norte, pasando por su anquilosada burocracia y su lentísima justicia, y hasta su bajísima tasa de natalidad y su crecimiento económico estancado, son muchas las lacras que perjudican el futuro del país transalpino. Y no faltan los temores por la hasta ahora pobre ejecución italiana de gasto con los fondos europeos, evidenciado en el último informe del Tribunal de Cuentas Europeo, en que Italia es el penúltimo país (el último es Croacia) por absorción de Fondos Estructurales y de Inversión Europeos (EIE), bastante por debajo del promedio de la UE. En total, a finales de 2019, Roma solo había absorbido el 30%, un porcentaje similar al de 2012.

Desde abril pasado, que Draghi presentó su plan, el primer ministro ha insistido en la importancia de un plan europeo que algunos consideran la última oportunidad para un país cuyo crecimiento era prácticamente nulo antes de la pandemia y cuyo PIB cayó casi un 9% en 2020 (el déficit fue del 9,5%). Según los analistas, se estima que el PIB italiano crezca este año más de lo previsto, un 6,3%, una cifra nunca vista desde el “miracolo” económico ocurrido después de la Segunda Guerra Mundial.