JAPÓN LLEVA DÉCADAS SIN INFLACIÓN 

Lunes 20 de diciembre de 2021

                                          Una arraigada mentalidad deflacionista

Dr. Armando Rojano Uscanga

Japón, la tercera economía del mundo, después de Estados Unidos y China, se resiste a la inflación y tiene una arraigada mentalidad deflacionista, por lo que lleva décadas con una tasa prácticamente plana, mientras los precios se disparan en Estados Unidos, la Unión Europea.

El Banco de Japón (BoJ) y sus Gobiernos, desde 2013, han tratado de romper este ciclo, con un enorme paquete de medidas de flexibilización monetaria y estímulos que sigue en marcha y sin dar los frutos deseados. El banco central nipón fijó una meta de aumento interanual de los precios del 2% para iniciar un «ciclo virtuoso» de inflación y crecimiento económico, pero el ritmo del indicador se mantiene muy lejos de ese objetivo. El propio BoJ prevé un aumento nulo (0,0%) del índice de precios de consumo (IPC) acumulado en el ejercicio fiscal en curso, que acabará a finales de marzo de 2022, mientras que para el próximo año estima que el indicador avanzará un 0,9 %, según sus proyecciones económicas más recientes.

Los últimos datos mensuales disponibles siguen mostrando un lento avance del IPC nipón. En octubre, creció un 0,1 % debido al encarecimiento de la factura energética, y después de meses de altibajos en el indicador causados por el impacto económico de las restricciones aplicadas por la pandemia. El alza global de los costes derivada de la crisis sanitaria se ha notado con creces en los precios mayoristas de Japón, que el pasado noviembre registraron una escalada interanual récord del 9 %, la mayor en cuatro décadas, aupada por el petróleo y el carbón (49,3 %), la madera (58,9 %) o los metales no ferrosos (32,8 %).

El gobernador del Banco de Japón, Haruhiko Kuroda, asegura que el fenómeno de la deflación se debe a la mentalidad nacional, que se resiste de forma sistemática a redirigir sus beneficios a subidas salariales y opte por acumular enormes reservas de capital, que en 2020 alcanzaron una cifra récord equivalente al 130 % del PIB nacional. las empresas niponas hacen lo posible por no ser las primeras en incrementar sus precios por temor a perder cuota de mercado. Las compañías japonesas apenas han despedido a trabajadores durante la pandemia, en comparación con lo visto en Estados Unidos y en Europa, con lo cual ahora no tienen margen para contratar a gran escala y dinamizar el mercado laboral con el consiguiente empujón salarial. Los sueldos medios nominales en Japón han descendido un 5% en las últimas dos décadas, según datos de la OCDE, lo que también explica la persistente debilidad del gasto de los hogares nipones, un problema estructural empeorado por la pandemia.