Lunes 13 de marzo de 2023
Nuevas sanciones no son suficientes para frenar la guerra
Dr. Armando Rojano Uscanga
Las múltiples sanciones que países de la Unión Europea y del G-7 utilizaron en un intento de bloquear a Rusia por la invasión de Ucrania hace un año, no han tenido un impacto real en algunas áreas hasta ahora, y solo significaron un cambio de clientes y proveedores, como lo demuestra que las exportaciones de China a Rusia se han incrementado.
La UE sancionó a casi 1500 personas, restringió las exportaciones de cientos de bienes y tecnologías y afectó las principales fuentes de ingresos de Moscú, pero no tiene la capacidad de EEUU en esta materia, que no solo aprueba sanciones, sino que las ejecuta con una agencia centralizada, con procedimientos más eficientes para recopilar información, y con una legislación estricta y herramientas para hacer cumplir las reglas en el país y en el extranjero.
La UE tiene que ir país, por país, convenciendo a los gobiernos, de la aplicación y ejecución de las normas es un esfuerzo que recae sobre el mosaico de estados miembros que componen esta unión económica. En la Comisión Europea, brazo ejecutivo del bloque, solo se supervisa la implementación y brinda orientación, las autoridades nacionales son responsables de identificar las infracciones e imponer sanciones, y por eso los resultados son casi nulos.
El gran ejemplo, es los controles en las ventas de chips y maquinaria para fabricar semiconductores que Países Bajos exporta a China y que sin duda se están vendiendo a Rusia.
Además, según Trade Data Monitor, con sede en Ginebra, algunos productos sancionados, como los semiconductores avanzados, se están desviando a Rusia a través de terceros, los cuales cambiaron sus hábitos comerciales luego de la invasión de Rusia, como Kazajistán que en 2022, exportó semiconductores avanzados por valor de 3,7 millones de dólares a Rusia, frente a los 12.000 dólares del año anterior al comienzo de la guerra. Turquía, China, Serbia, los Emiratos Árabes Unidos, Kazajistán y media docena de otras economías de Europa del Este y Asia Central ayudaron a compensar el déficit ruso, y lo demuestra que, los envíos de componentes de alta tecnología a esos países desde las naciones aliadas aumentaron en una cantidad similar. Y el mismo patrón es evidente en cientos de categorías de productos.
