EEUU SUBVENCIONA LA INVERSIÓN Y GASTO DE CONTENIDO NACIONAL 

Miércoles 21 de diciembre de 2022

                                         La Inflation Reduction Act en vigor en 2023

Dr. Armando Rojano Uscanga

La Ley estadounidense de Reducción de la Inflación, Inflation Reduction Act (IRA) compromete 385.000 millones de dólares para subvenciones verdes, sobrefinanciados con 750.000 millones de dólares de subidas de impuestos y ahorros de ingresos, durante la próxima década.  Con la IRA, EEUU. se convierte en la primera gran economía que vincula las subvenciones a las energías renovables a requisitos de contenido local, que son incompatibles con las normas de la Organización Mundial del Comercio que prohíben discriminar los productos en función de su país de origen.

Los dirigentes de la Unión Europea (UE) temen que las disposiciones del IRA sobre contenido nacional obstaculicen a su industria, pues contiene disposiciones como el llamado “Crédito para vehículos limpios”, por la que los consumidores estadounidenses que compren vehículos eléctricos nuevos pueden optar a un crédito fiscal de hasta 7.500 dólares, para lo que la IRA presupuesta 50.000 millones de dólares en diez años. El crédito sólo aplica a coches ensamblados en Norteamérica (incluidos Canadá o México). De lo contrario, si alguien compra un coche de 50.000 dólares, por ejemplo, de Corea del Sur, le niegan la subvención de 7.500, que equivale a aplicar un impuesto del 15% a las importaciones de fuera de Norteamérica.

La IRA contiene beneficios adicionales disponibles sólo en condiciones de contenido local. Si todo el acero o el hierro, y al menos el 40% de los productos manufacturados, utilizados en una nueva instalación se produjeran en Estados Unidos, las subvenciones aumentan hasta el 40% de la inversión total o 3,3 céntimos por kWh, lo que equivale a imponer un arancel de importación del 25%, ya que los productos nacionales pueden ser mucho más caros que los importados sin que el inversor sufra una desventaja de costes.

La IRA se promulgó en agosto y entrará en vigor a principios del año próximo, incluye 367.000 millones de dólares en ayudas estatales para impulsar la fabricación estadounidense e incentivos para que los consumidores compren productos estadounidenses, como coches, baterías y energías renovables. La UE pugnará para que sus fabricantes tengan el mismo acceso al mercado estadounidense que los de Canadá y México, con los que Estados Unidos tiene acuerdos comerciales, pues los líderes europeos temen el efecto que pueda tener en sus economías, ahora que las empresas europeas tienen que hacer frente a unos precios de la energía mucho más elevados que las estadounidenses, perderán competitividad, y optarán por congelar sus inversiones o trasladarse a Estados Unidos para beneficiarse de las ayudas públicas locales y de unos costes energéticos más bajos.