IMPUESTO MÍNIMO GLOBAL DEL 15% 

Lunes 24 de mayo de 2021

 

 

Lo apoya Estados Unidos y Adam Smith estaría muy satisfecho

 

Dr. Armando Rojano Uscanga

 

¿Por qué unos países cobran más impuestos que otros, si no tienen un mejor gobierno, ni excelentes servicios? Eso aleja la inversión y por lo tanto los empleos. Así lo hubiera planteado Adam Smith, el genio escocés, en 1776 en su obra “La riqueza de las naciones” si en su época hubiera existimos el intercambio comercial que hoy vivimos. El padre del liberalismo económico se estaría preguntando ¿Por qué no se adopta un impuesto general en todo el mundo y se evitan los paraísos fiscales?

 

Pero todo indica que por fin llegará un impuesto general del 15% a las utilidades de las empresas, apoyado por Estados Unidos, que bajaría el suyo del 21%. La secretaria del Departamento del Tesoro, Janet Yellen, ha apoyado desde su llegada al cargo las ventajas de un tipo mínimo global del impuesto de sociedades que disuadiría a las empresas a trasladar sus sedes fiscales a otros países para reducir sus cargas tributarias, aunque la mayoría de sus operaciones estén en EEUU, y considera que la arquitectura fiscal internacional debe estabilizarse, que el campo de juego global debe ser justo y se debe crear un entorno en el que los países trabajen juntos para mantener las bases fiscales, garantizando que el sistema fiscal global sea equitativo y esté equipado para satisfacer las necesidades de la economía global del siglo XXI.

 

La propuesta de EEUU se aproxima al tipo impositivo del 12,5% que se había discutido en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) antes de que Wasington volviera a la mesa de negociaciones tras la elección del demócrata Joe Biden como presidente. Los ministros de Economía europeos, reunidos en Lisboa, se mostraron favorables, y el ministro de Economía alemán, Olaf Scholz, describió la medida como un «gran progreso». Su colega francés, Bruno Le Maire, dijo que la propuesta era un «buen compromiso», aunque advirtió que no elimina la necesidad de un acuerdo sobre el tratamiento de los gigantes tecnológicos.