Miércoles 23 de septiembre de 2026
Mientras analiza la idea de prohibir la exportación de diésel
Dr. Armando Rojano Uscanga
El previsible discurso del presidente de EEUU Donald Trump ante la Asamblea General de la ONU, resultó una mezcla del informe anual sobre el estado de su nación y una intervención en una campaña electoral republicana, en que exalta la grandeza de su país y lo atinado de sus decisiones, justificando la guerra contra Irán, porque considera su obligación de «rehacer el mundo» para solucionar «solucionar la principal amenaza del mundo, la República Islámica de Irán”, dejando claro que todo seguirá igual hasta pasadas las elecciones legislativas de noviembre, decisivas para Estados Unidos y el mundo.
Mientras tanto, la incertidumbre es creciente, y se agudiza por el desabasto de petróleo en la proximidad del invierno y el temor a más decisiones erróneas, como la posibilidad de prohibir la exportación de diésel estadounidense, para atender el reclamo de los estados más rurales del centro del país, por la subida del diésel a máximos históricos, rondando los 2 dólares por litro.
El cierre de Ormuz y los bombardeos de Ucrania a las refinerías rusas han provocado una crisis mundial de precios de los combustibles. Hay desabasto lo mismo en Europa que en Asia y eso afecta no solo la movilidad, sino la producción agrícola. EEUU produce 5,3 millones de barriles de diésel diarios y solo consume 3,6 millones, exportando el resto y si se prohíben las exportaciones, los precios bajarían en el país y aumentarían en el resto del mundo. Pero si las refinerías no pueden exportar ni almacenar de manera rentable el excedente de diésel, podrían reducir la producción, lo que restringiría el suministro, presionaría al alza los precios del combustible y debilitaría la seguridad energética de EEUU.
