Miércoles 4 d marzo de 2026
Está en buques, en espera de compradores
Dr. Armando Rojano Uscanga
Desde su incursión en Ucrania en 2022, Rusia ha lucrado con sus exportaciones de petróleo, a pesar de las sanciones y un tope de precios, ofreciendo generosos descuento y con una flota de buques fantasmas. India, fue un buen cliente hasta que el pasado otoño Donald Trump lograra, bajo presión comercial, que Nueva Delhi rompiera con Moscú.
Todo el entramado se derrumbó y los buques fantasmas navegaban al garete, pero todo cambió con el ataque de EEUU e Israel a Irán, el cierre del Estrecho de Ormuz y la mayor refinería de Arabia Saudí -mayor exportador de petróleo del mundo- detenida por un ataque con drones. Los precios del petróleo se han disparado, cerca de 80 dólares el Brent y se habla de una escalada a los 100 dólares o 140 el barril.
Pero Rusia se beneficiará de la guerra, por el aumento de los precios del petróleo y la enorme demanda que se provocó. Ahora será más fácil vender los millones de barriles de petróleo que tiene almacenados, y hasta la India podría comprarlos, pues las refinerías estatales indias lo incluyen en sus planes de contingencia ante la crisis en Irán.
La India ha estado llenando sus reservas estratégicas de petróleo, pero estas siguen siendo mucho más modestas que las de China. El ministro de Petróleo, Hardeep Puri, dijo a los legisladores el mes pasado que la India tiene unos 30 millones de barriles, lo que equivale aproximadamente a seis días de consumo. Además, se limitan al crudo, lo que significa que las reservas oficiales no incluyen el gas licuado de petróleo ni el gas natural licuado. Esto, combinado con el enorme volumen de la demanda, hace que el país sea especialmente vulnerable a una guerra prolongada en Oriente Medio.
