Jueves 5 de marzo de 2026
Sus índices de aprobación están en declive
Dr. Armando Rojano Uscanga
La decisión del presidente de Estados Unidos de atacar a Irán es la apuesta más grande de su gestión, en que arriesga vidas de soldados estadounidenses, muertes e inestabilidad en la región más volátil del mundo y su propia posición política, en el peor momento, pues enfrenta índices de aprobación en declive y la posibilidad de que los republicanos pierdan el control del Congreso en las elecciones intermedias, por un conflicto militar que sería más expansivo desde la invasión de Irak en 2003.
Desde su toma de posesión, hace más de un año, Trump ha autorizado acciones militares en siete naciones, a pesar de haber prometido a los votantes estadounidenses que pondría fin a las guerras, y que no las iniciaría, su legado sería el de pacificador. Pero ahora ha orquestado un esfuerzo militar en rápida expansión, en una región cuya historia y política religiosa y de facciones la convierten en un campo de batalla muy complejo. Los demócratas aprovechan los ataques para retratar a Trump como más enfocado en la intervención exterior que en abordar las preocupaciones económicas en el país.
La mayoría de los votantes no están a favor de los ataques. Una encuesta de CNN reveló que el 59% de los estadounidenses desaprueba la decisión de Trump de lanzar ataques contra Irán, y una encuesta de Reuters-Ipsos reveló que solo el 27% de los estadounidenses aprueba la campaña militar. Hasta ahora nada indica que fuera una acción bien planeada y eso podría dejar a los candidatos republicanos que participan en las elecciones intermedias de noviembre próximo en la difícil disyuntiva de distanciarse del presidente en este asunto.
