Jueves 17 de julio de 2025
En rentabilidades no vistas desde 2008
Dr. Armando Rojano Uscanga
Los bonos de Japón tienen que pagar la cuenta por los esfuerzos en las últimas décadas para evitar la deflación y estimular la economía. Desde el año 2013, Japón ha sido el paradigma de los estímulos monetarios y los tipos de interés bajos, con un banco central que ha comprado masivamente deuda del país, fondos cotizados de bolsa (ETFs) y hasta activos inmobiliarios. Pero ahora, los mercados pasan la cuenta por los estímulos de los últimos años, con un incremento de la rentabilidad a vencimiento del bono japonés hasta máximos del año 2008: el título a 10 años ha aumentado rentabilidad hasta el 1,595%. Con un Gobierno y una oposición que no logran plantear un recorte profundo del gasto, la tendencia de un aumento de la rentabilidad del bono continúa y amenaza al resto de mercados mundiales.
La tensión en el mercado de deuda japonesa es un reflejo de la fragilidad de la economía del país. Después de años intentando evitar la deflación, desde 2022, en adelante, el IPC japonés repuntó por encima del 2%, e incluso llegó a batir el 4% en enero de 2023. En estos niveles Japón ha tenido que cambiar de estrategia, y ahora está tratando de mantener la inflación bajo control, un esfuerzo que está generando fuertes ventas de bonos japoneses, con el consecuente aumento de rentabilidad a vencimiento que esto lleva asociado.
El problema es que un aumento de la rentabilidad incrementa el coste de la deuda para un país con un elevadísimo endeudamiento frente a su PIB de más del 250% al cierre de 2024, el más elevado del mundo entre las grandes economías. Igual pasa en otras geografías, como Reino Unido, Estados Unidos o Francia, donde los altos niveles de deuda están presionando a los respectivos gobiernos, y también a sus propios bonos, los títulos de deuda del Tesoro estadounidense a 20 y 30 años acaban de volver a batir el 5% en rentabilidad a vencimiento, un nivel que en el pasado ha generado tensiones en los mercados,
