Sábado 8 de octubre de 2022
Tienen en contra la guerra, la inflación y la cadena de suministros
Dr. Armando Rojano Uscanga
Alemania era, hasta hace poco, el “motor de Europa”, con una balanza comercial siempre positiva, pero ahora sus exportaciones están ante un invierno terrible, pues aún sufre los efectos de la pandemia, está en medio de la guerra entre Rusia y Ucrania, sufre de alta inflación y no ha logrado estabilizar la cadena de suministros. Durante la pandemia del coronavirus, subieron los precios para contenedores y buques y aunque el comercio internacional se está recuperando, en relación con los últimos dos años, en Alemania, apenas se empieza a disolver el atasco de buques portacontenedores en los puertos de Bremerhaven y Hamburgo, y aun no logran cubrir la demanda de bienes del Lejano Oriente.
El Índice de Presión en la Cadena de Suministro Global (Global Supply Chain Pressure Index), que mide la dimensión de los problemas de suministro y desde principios de año, ha caído notablemente, como consecuencia del miedo a la recesión y a la inflación, que han disminuido la demanda de productos de consumo del Lejano Oriente en Europa. Además, la fuerte subida de los precios de la energía afecta la economía alemana.
Por eso, la Organización Mundial de Comercio (OMC) redujo los pronósticos de crecimiento económico para 2023 de 3,4 a 1,0 por ciento. En lo que resta del 2022, la economía alemana todavía podría beneficiarse de un crecimiento del comercio global mayor al previsto a principios de año, pero es necesario que las cadenas de suministro vuelvan a funcionar sin problemas. Las exportaciones alemanas aumentaron ligeramente en agosto, pero se prevé un déficit para el último trimestre. La fuerte subida de los precios energéticos, y una pérdida del poder adquisitivo global, a raíz de la inflación, pesan sobre la economía de exportación alemana. Los altos costos de la energía y la baja demanda representan el mayor reto para las empresas germanas.
