Jueves 15 de septiembre de 2022
Incertidumbre y baja productividad frenan inversión en sector
Dr. Armando Rojano Uscanga
La extracción de gas de esquisto mediante fracturación hidráulica impactó tanto a los inversionistas en Estados Unidos que consideraron que ese país podría lograr autosuficiencia energética en 2035. Por lo que siguieron invirtiendo a pesar de las protestas, no solo internas, sino del Reino Unido, la prohibición en Francia y en el propio estado de Nueva York. Pero multitud de estudios anunciaban el adiós al petróleo caro, pues la industria del fracking produciría más crudo cuando el petróleo superase los 40-50 dólares.
Sin embargo, el petróleo, en 2022, alcanzó los 140 dólares por barril, la OPEP y Rusia perdieron cuota de mercado en favor de la industria petrolera de EEUU, gracias al shale oil y a las constantes mejoras en la técnica del fracking, que permitían extraer crudo a costes bajos (con el barril a 50 dólares ya era rentable). La producción de crudo en EEUU se duplicó entre 2011 y 2019, ayudando a rebajar el precio de los 100 dólares de 2014 hasta 40 y 70 (precio medio del Brent en 2015-2019).
Pero el comportamiento de la industria petrolera americana está cambiando, se está produciendo una desconexión entre beneficios y productividad. Las empresas americanas están centradas en retribuir al accionista, aprovechando la subida del petróleo, y se han olvidado de invertir. Mientras, el petróleo se acerca a los 100 dólares en medio de la guerra en Ucrania y los nuevos recortes de la OPEP+. La inversión no obedece a las fuerzas del mercado. La pandemia hizo que los precios de la energía cayeran, provocando un recorte en la producción, la inversión y la exploración porque no era rentable a esos precios que llegaron a ser negativos. Pero los precios se recuperaron y es el momento de volver a invertir.
