Miércoles 13 de julio de 2022
Perfecciona su autoritarismo con tecnología intrusiva
Dr. Armando Rojano Uscanga
China ha superado al “Gran hermano” de “1984”, la novela política de ficción distópica, escrita por George Orwell, que revela la omnipresencia y vigilancia a la que puede llegar un gobierno, inspirada en la novela rusa “Nosotros” de Zamiatin. Con biometría facial, vigilancia genómica y todo tipo de tecnología intrusiva y masiva, China tiene el control total de sus ciudadanos, y todo en nombre de la seguridad del Estado.
La policía china posee la base de datos nacional más grande del mundo con más de mil millones de caras capturadas en las calles, aeropuertos, metros, hoteles, bancos, hospitales, etc., y todo con la excusa del terrorismo y gracias a la financiación estatal que sostiene a una serie de empresas que lideran el negocio mundial del reconocimiento facial y de voz.
A la hipervigilancia se une el sistema de crédito social aplicado a personas y empresas, con puntos con recompensas y castigos, que intenta medir el comportamiento confiable para el gobierno. Los castigos llegan a la retirada de servicios básicos como no poder acudir a un médico, no tener acceso a colegios de calidad, no poder viajar ni salir del país o conexiones de red más lentas. 26 millones de personas se han quedado sin boletos de viaje, y se han descalificado a 13 millones de ciudadanos. Cuando esto se aplica a empresas se vigilan si los socios de la compañía son confiables.
Estos sistemas se han exportado a países de Asia, África y Suramérica, incluida Europa. Así, en diversos países de África, Huawei representan el 70% de su red 4G. Singapur, con Smart Nation, tiene cámaras, sensores y un sistema de big data para controlar a sus habitantes a gran escala, incluso con botones del pánico en cada casa, igual al sistema City Brain cuya IA controla la ciudad china de Hangzhou, la ciudad más inteligente del mundo. Y con la nueva ley de seguridad ciudadana, Hong Kong, el corazón financiero de China, será el próximo objetivo. Se afirma que todo se une a la idea del yuan digital, el desarrollo de jueces por IA que ya son una realidad en China y la computación cuántica harán aún más efectivo ese control, creando una muralla tecnológica que parece cada vez más inexpugnable.
