Domingo 19 de diciembre de 2021
El Índice Abramov y sus ositos de gominola
Dr. Armando Rojano Uscanga
La inflación es un fenómeno global y hasta Rusia la sufre, como determinó el economista Alexander Abramov que con ositos de gominola hizo su termómetro para analizar la evolución de los precios en su país que resulta muy alejada de los pronósticos para este año. Y no solo compila los precios de esas golosinas importadas, para captar el efecto del tipo de cambio, sino que cuenta con otros 11 productos habituales en las compras de los hogares (pan, leche, pollo…) que le han permitido hacer un esbozo de los cambios al alza de los precios.
Según los informes que comparte en Facebook (siempre anticipados a las publicaciones oficiales) la inflación “oficial” de noviembre del 8,4% no es real, pues sus cálculos la sitúan en el 26,1%, un nuevo máximo, A pesar de su escaso de rigor estadístico, Abramoví ha atraído el interés de especialistas preocupados por ese máximo de seis años.
Especialista en mercados financieros en la universidad de economía nacional rusa, Abramov inició el índice en 2015 como proyecto escolar con su hija pero el año pasado el indicador lanzó la primera gran alerta de un repunte de los precios después de que el banco central comenzara a recortar los tipos de interés.
El éxito de su método se debe a dos factores: que es reconocido y estimado como profesor y que los ciudadanos rusos son muy escépticos con las cifras aportadas por el banco central, por lo que no dudan de que la inflación pueda llegar a ser muy superior a la informada. Incluso 18 puntos más, como indica Abramov. Cualquier similitud con nuestro país, es simple coincidencia, con la enorme diferencia de que nuestras universidades no compilan ni este índice ni otros.
