Jueves 25 de noviembre de2021
1,8 millones de toneladas esperan una sentencia de dumping
Dr. Armando Rojano Uscanga
En un terreno cercano a la ciudad vietnamita de Ho Chi Minh, hay toneladas de aluminio envueltos en una lona negra. Valorado en 5.000 millones de dólares, resulta vital para la recuperación económica global, dada su elevada demanda y relativa escasez. Los inventarios de aluminio de Vietnam son las más grandes que jamás se han visto, algo anormal en una industria que tiene problemas para acumular existencias. Sin embargo, este metal no puede moverse, pues las autoridades aduaneras de Vietnam están a la espera de una resolución que no termina de llegar, de una demanda antidumping liderada por EEUU en 2019 que se centró en un multimillonario chino, propietario de Global Vietnam Aluminium.
Mientras tanto, los fabricantes de todo lo imaginado, desde piezas de automóviles hasta latas de cerveza, compiten para comprar este metal que es tan necesario. Y este inventario, sería más que suficiente para borrar el déficit global y una venta de liquidación podría provocar una caída de los precios, aunque algunos conocedores estiman que una parte del metal tiene más de 10 años y probablemente tendría que venderse como chatarra de todos modos. El mercado de este metal puede pasar de la sobreoferta al déficit en poco tiempo, y no se pueden acumular de forma indefinida, por lo que no son un colchón perfecto para los cambios en la demanda y la oferta, como si ocurre en otros.
Más allá de este caso particular, el paso de la industria hacia la escasez es evidente en otros importantes puertos industriales de todo el mundo. Las enormes reservas en Nueva Orleans, propiedad de Castleton Commodities, se han reducido de forma drástica a medida que los aranceles impuestos por Donald Trump al aluminio han obligado a consumir los inventarios internos. Los depósitos de inventarios de LME en Detroit y el puerto holandés de Vlissingen están prácticamente vacíos tras haber albergado más de 3,5 millones de toneladas en el pico de almacenamiento de bancos y comerciantes. La situación es más grave en China, donde los inventarios totales en todo el país ahora se sitúan en alrededor de 1,2 millones de toneladas, lo que equivale a dos semanas de demanda.
