LA MONEDA DEL BILLÓN DE DÓLARES 

                               Evitaría el caos de la deuda en EEUU

Dr. Armando Rojano Uscanga

Estados Unidos está a unos días de caer en el impago de sus deudas, mientras una lucha partidista mantiene a la economía de la nación en una situación nunca imaginada. Los legisladores no ceden en sus posturas. Se calcula que para el día 18, deberá enfrentar su techo de deuda, por lo que no podrá seguir endeudándose y pero tendrá que continuar haciendo frente a las inmensas deudas contraídas. Y solo el dividido Congreso puede elevar ese techo o suspenderlo, evitando que el país entre en impagos a sus acreedores.

Desde que concluyó en julio la suspensión de dos años que los legisladores aprobaron en 2019, el Tesoro no ha podido emitir nuevos bonos, pero ha seguido pagando las obligaciones contraídas. Ha recurrido a medidas extraordinarias para poder hacer frente a estos pagos, pero se le agotan las opciones. El dinero se acaba y, de momento, no hay manera de financiarse. De allí que reapareciera una vieja propuesta, una verdadera laguna legal, pero que podría salvar la situación: Que el Departamento del Tesoro que comanda Janet Yellen, acuñe una moneda de platino de un billón de dólares y la deposite en la Reserva Federal (banco central), y de forma que podría seguir pagando las facturas.

La administración de Joe Biden no necesita la aprobación del Congreso y quedaría al margen de la lucha partidista.  Así, el país seguiría haciendo frente al pago de sus deudas a los inversores internacionales, a la Seguridad Social, y a las fuerzas armadas. Y una vez que la oposición careciese de la capacidad de presionar con el bloqueo en el aumento del techo de deuda, las negociaciones podrían facilitarse, subirse ese techo y recomprar la moneda de la Reserva Federal para volver a fundirla como si nada hubiese pasado.

Por el contrario, si se llega al impago la recesión económica estará prácticamente asegurada. Yellen, que fue presidenta de la Fed y ahora dirige el Tesoro, se ha mostrado partidaria de arrebatar al Congreso su capacidad de impedir un mayor endeudamiento del país mediante la abolición del techo de deuda, alegando que son los legisladores los que se comprometen a realizar determinados gastos en nombre de la nación y deben cumplir esas obligaciones.