LA INFLACIÓN DE EEUU ALARMA A LOS MERCADOS 

Martes 14 de septiembre de 2021

 

 

Obligaría a la Fed a intervenir

 

Dr.  Armando Rojano Uscanga

 

Los mercados financieros están atentos al dato de inflación de EEUU que se publicará hoy. Después de las caídas de las bolsas el viernes pasado, ha crecido el temor a una inflación más alta, que obligue a la banca central a cerrarse antes de lo previsto. La Fed, el BCE o el BoE empiezan a reconocer que la inflación podría ser más permanente de lo que creían, pues la inflación puede marcar el devenir de la política monetaria y de los mercados. Un dato de IPC al alza, justo cuando la recuperación empieza mostrar signos de agotamiento, reviviría los fantasmas de los 70, etapa marcada por la estanflación, con precios al alza y una economía que crece poco en términos reales.

 

Esto llevaría a una intervención de la banca central más temprana para intentar frenar el alza de los precios, cuando los tipos de interés de la deuda continuaron subiendo en todo el mundo, los activos de riesgo se tambalearon y las principales monedas no mostraron grandes cambios, manteniéndose por lo general dentro del 1% entre sí.

 

La Reserva Federal ha mantenido la inflación controlada y el pleno empleo, pero si los precios se desbocan, estaría obligada a actuar antes de que el mercado laboral alcance el pleno empleo, lo que supondría un duro revés para unos mercados que mantienen unas valoraciones muy altas, en parte, gracias a una política monetaria muy expansiva. Aunque el consenso habla de una inflación que podría caer una décima (en términos interanuales) al 5,3% en agosto, esta tasa de variación sigue más que duplicando el objetivo a medio plazo de la Fed.

 

El IPC podría estar empezando a estabilizarse, por eso se espera al dato de este martes para confirmarlo, pero el problema es que esta estabilización se está produciendo en una cota bastante elevada. Factores que, presumiblemente, eran temporales, como energía, cuellos de botella y escasez de componentes, demuestran que van a durar más de lo previsto, como reconoció Christine Lagarde, presidenta del BCE, la semana pasada.