Miércoles 10 de marzo de 2021
Más gobierno, menos globalización y electorado populista
Dr. Armando Rojano Uscanga
Los estrategas del Bank of America (BofA), publicaron un informe con su visión sobre lo que sería la próxima década si los estímulos económicos y monetarios continúan inundando la economía de Estados Unidos y del mundo. Ante los 982 recortes de tipos de interés y los 21 billones de dólares en compras de activos por parte de los bancos centrales entre 2009 y 2021, que generaron una represión financiera, pero también apoyó al mercado alcista que se ha mantenido constante durante algo más de 10 años.
Señala el informe que el pánico político de los últimos 12 meses a raíz del Covid-19 ha inyectado más de 29 billones de dólares en estímulos fiscales y monetarios a nivel global. Una situación que ha incrementado la adictiva dependencia entre Wall Street y la Reserva Federal e iniciado una dependencia similar entre la economía de a pie y los estímulos fiscales, lo que arriesga que las tasas de interés dejen de estar ancladas, por lo que el mercado presionará al banco central de EEUU (Fed) para que controle de la curva de rendimiento. Hasta que esto ocurra, los rendimientos de los bonos mantendrán su escalada y las acciones seguirán cayendo, especialmente en el sector tecnológico. No se descarta que la situación desemboque en una corrección más profunda del 10% o el 20% que lleve al S&P 500 hasta los 3.600 puntos.
Un aumento del 1% en los rendimientos del Tesoro estadounidense (como ha ocurrido en los últimos 6 meses) aumenta el déficit en 12 meses (pago de intereses) en una cantidad equivalente que duplicaría el presupuesto de la NASA. Eso sí, el anuncio de un control de la curva probablemente provocará efectos colaterales, como el inicio de un gran mercado bajista para el dólar estadounidense.
El informe finaliza señalando que los próximos años estarán marcados por un gobierno más grande (monopolio del sector público), un mundo más pequeño (la producción local ganará terreno a la globalización), la devaluación del dólar y un electorado populista que votará por quienes prometan mantener los estímulos y un salario básico universal, todo en un intento por resolver la «Guerra contra la Desigualdad», que implica más impuestos, más regulación y una mayor redistribución; lo que anticipa una rentabilidad baja y volátil, de entre el 3% y 5% a largo plazo, como en la década de 1970.
