EL SECRETO JAPONÉS DE LAS TASAS DE INTERÉS MÍNIMAS

Jueves 11 de marzo de 2021

 

 

Aumento su PIB en 34 de los últimos 40 ejercicios

 

Dr. Armando Rojano Uscanga

 

Japón bien podría patentar su sistema para crecer eternamente con los tipos en mínimos, en una racha inimitable, en donde el ejercicio de 2020 fue una excepción, pues la crisis fue global. Históricamente, las cuentas del país del Sol Naciente han reflejado un crecimiento anual de su PIB, que aumentó en 34 de los últimos 40 ejercicios, en un 85% de los casos.

 

La crisis universal derivada de la pandemia de Covid-19, en el caso de Japón hay que sumar el aplazamiento de los Juegos Olímpicos de Tokio (con los cambios en las proyecciones macroeconómicas que supone) y la sorpresa por la sucesión en septiembre del ex primer ministro, Shinzo Abe, por su compañero de partido Yoshihide Suga. Todo agravado por el drástico deterioro de la emergencia sanitaria y la reimposición de restricciones, que afectó a su impecable historial de crecimiento.

 

Los nuevos estímulos fiscales que el Gobierno aprobó en diciembre (un paquete por 73,6 billones de yenes, 13% del PIB), la recuperación en el resto del mundo y el aumento en la inversión por la celebración de los juegos olímpicos (verano 2021) impulsarán la recuperación.

A esto se suman los sólidos balances de muchas empresas de Japón, su capacidad para contener el brote de coronavirus y a su estabilidad política. Eso favorece a su mercado de renta variable, tan resiliente en 2020, en que el Nikkei registró un avance superior al 20%. De hecho, el mercado nipón cotiza en zona de máximos en los últimos 30 años, y que desde 1990 no se veían niveles tan elevados como los que se están registrando en las últimas semanas. Y las perspectivas de cara a 2021 son, como las de su economía, halagüeñas. Una de las razones de sus perspectivas positivas es la relativa seguridad que ofrecen los dividendos de sus compañías, que son bastante estables incluso en el caso de los bancos. El nivel de intervención gubernamental de Reino Unido y Europa no se ha dado en Japón, donde el gobierno ha favorecido que los bancos continúen pagando dividendos, e incluso les ha instado a aumentarlos.