Domingo 20 de septiembre de 2026
Hoy se presenta el informe al Consejo de Derechos Humanos en Ginebra
Dr. Armando Rojano Uscanga
El 28 de febrero pasado, Estados Unidos inició los ataques a Irán, impactando a la escuela primaria Shajarah Tayyebeh, en Minab, donde mató a 157 personas, incluyendo a 123 niños y niñas menores de 13 años. En un segundo ataque, el mismo día, el blanco fue un centro deportivo y edificios residenciales cercanos en la ciudad central de Lamerd, en donde 22 civiles murieron, incluidos cinco niños y 170 personas resultaron heridas, niños entre ellas, que sufrieron lesiones que pusieron en peligro sus vidas.
Ahora, en septiembre del mismo año, un informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha llegado a la conclusión de que se trata de un crimen de guerra, que llevó a la muerte a más de cien menores de edad, y que los agresores fueron más allá de los errores humanos y de la negligencia, por lo que deben ser juzgados como criminales de guerra.
Un análisis demostró que se hallaron fragmentos de misiles crucero Tomahawk, fabricados en EEUU, con números de serie, con los que los proveedores etiquetan las municiones, en los restos de los lugares afectados. También concluye el informe que el sitio había sido el punto de impacto previsto y no por un daño colateral. Y termina así: “Más bien, Estados Unidos dirigió los ataques al edificio de la escuela mientras era consciente de un riesgo sustancial de impactar un objetivo civil y actuó de manera imprudente en cuanto a la posibilidad de que esto ocurriera” Y añade que: “El uso del arma en un área civil poblada fue imprudente en cuanto a la probable magnitud de muertes o lesiones”.
