Viernes 4 de septiembre de 2026
Blume y la familia Porsche- Piëch enfrentan a sindicatos
Dr. Armando Rojano Uscanga
Volkswagen, la legendaria empresa automotriz alemana enfrenta ventas bajas ante la competencia de los autos eléctricos chinos y planea un gran ajuste para sobrevivir, reduciendo costos que son superiores al 30% de sus rivales, lo que significaría 100.000 despidos (la mitad de ellos en Alemania) y el cierre de varias fábricas. Sin embargo, en su capital y por lo tanto en toma de las decisiones tiene participación el Gobierno de Baja Sajonia y otros, además de que la mitad de su Consejo de Vigilancia está integrado por el sindicato, miembro del poderoso IG Metall. La mayoría de su capital pertenece a la familia Porsche-Piëch.
Los Porsche-Piëch, sus dueños, necesitan de los sindicatos en la toma de decisiones y quieren eludir al Consejo de Vigilancia llevando el plan a la junta extraordinaria de accionistas, pero los sindicatos ven la maniobra como un ataque al sistema alemán de cogestión y amenazan con protestas.
Pero el artículo 111.4 de la Ley alemana de Sociedades Anónimas (AktG) establece que, cuando una operación necesita la aprobación del Consejo de Supervisión y éste la deniega, será la junta de accionistas quien decida, con al menos el 75% de los votos emitidos. Hoy se reunirán con el sindicato, y si no hay acuerdo en octubre sería la junta extraordinaria, en donde los Porsche
controla el 53,3% de los derechos de voto, Qatar el 17% y Baja Sajonia el 20%, que sumando llegaría 70%, muy cerca del 75% necesario, por lo que tendrán que negociar con los trabajadores.
