Miércoles 19 de agosto de 2026
En 5 años se convirtió en el mayor exportador del mundo
Dr. Armando Rojano Uscanga
China sufre una situación inédita en la economía global, un cuello de botella para exportar sus automóviles, por falta de buques, a pesar del aumento del 40% de la flota mundial de portacoches, de los barcos “ro-ro” propios de los fabricantes y de las plataformas Flat Rack con la que innovaron el flete, son suficientes para cubrir la demanda. Esto revela el vuelco que ha experimentado la industria del automóvil, pues China produce y exporta tantos coches que no hay barcos sacarlos del país.
Según Mobility Global, China exportó 600.000 automóviles y furgonetas en 2019. Este año, podría exportar hasta 10 millones de vehículos, convirtiéndose en el mayor exportador de vehículos del mundo en solo cinco años. Pero el sector logístico que permite esas exportaciones no creció igual. Los buques especializados en el transporte de automóviles, los citados ro-ro (siglas en inglés de roll-on/roll-off), verdaderos aparcamientos flotantes, tienen reservas con años de antelación para exportar coches desde las fábricas chinas. Aunque fabricantes como BYD encargaron nuevos buques de este tipo, su construcción va más lenta las exportaciones del sector que representa el exceso de capacidad de China (cuantiosos subsidios, mucha producción y débil demanda local). Esto propicia que los fletes de buques hayan subido un 65% este año.
Esto es grave, pues las marcas chinas necesitan los mercados extranjeros y aunque sus vehículos apenas llegan a EEUU por los elevados aranceles y a las restricciones sobre el software chino por motivos de seguridad nacional, han encontrado oportunidades en Europa, Latinoamérica y otros mercados. Los coches eléctricos e híbridos BYD y SAIC Motor, más baratos y con oferta tecnológica cada vez más competitiva, han ganado la batalla a fabricantes occidentales dentro de China y avanzan en países como Reino Unido, Brasil o Alemania.
