Jueves30 de julio de 2026
Aplaza cambios hasta septiembre sujetos a inflación y empleo
Dr. Armando Rojano Uscanga
Una de las principales funciones de un banco central es determinar el precio del dinero, es decir las tasas de interés que deben regir en el mercado, para controlar a la economía evitando que se desboque, con tasas bajas en el mercado primario y altas en el real, el secundario. Las tasas dependen de la inflación y de la actividad económica que se refleja en el empleo.
Si se trata del banco central de Estados Unidos, llamado Reserva Federal (Fed como se le conoce) las tasas que determinan se imponen en gran parte del mundo, por lo que todos esperan los resultados de las reuniones de los miembros del Comité Federal del Mercado Abierto, con el presidente de la Fed, Kevin Warsh, recién nombrado, con la venia del presidente de EEUU Donald Trump que presiona porque las tasas de interés se mantengan bajas, para reactivar a la economía.
De allí que no resulta extraño que, en la reunión de esta semana de la Fed, las tasas de interés se mantuvieran sin cambios, del 3,5-3,75% a corto plazo, aunque tres miembros de los ocho miembros del comité votaran a favor de subir tipos ante la inflación de junio (3,5%), y la amenaza del repunte del petróleo al continuar la guerra con Irán.
Pero el mercado ya reaccionó, en la deuda a largo plazo, pues el bono a 30 años ha subió 11 puntos básicos su rentabilidad y supera el 5,20%, lo que no ocurría desde la crisis financiera de 2007. Eso significa que la realidad es distinta a como la percibe la Fed.
