Lunes 26 de enero de 2026
Sin declaraciones, multas, recargos y mil penalidades
Dr. Armando Rojano Uscanga
En un pequeño territorio de 1.393 kilómetros cuadrados, formado por 18 islas volcánicas conectadas con túneles submarinos, ferris y puentes, conviven 54.000 habitantes, que contribuyen a un régimen fiscal catalogado por expertos como «el mejor del mundo». Son las Islas Feroes, una nación del Reino de Dinamarca, como Groenlandia, que no forma parte de la Unión Europea, cuya economía depende de la pesca y su industria derivada, acuicultura y ganadería merina.
Pero eso les basta a los feroeses, pues sufren poco desempleo, cuentan con un magnífico estado de bienestar y alto índice de desarrollo, gracias a su régimen fiscal distinto al de Dinamarca, pues su centralización recauda de forma automática los impuestos y abona ayudas a quienes lo necesitan sin realizar trámite alguno. Es más, ajusta automáticamente las retenciones a quienes pierden su trabajo.
Además, considera excepciones, entre el que gana lo mínimo y el que posee varias empresas, y las mayores cargas fiscales recaen en los que tienen más ingresos y las subvenciones se van a la población más vulnerable. El secreto está en que son pocos habitantes, el sistema no prevé deducciones del impuesto sobre la renta, permitiendo la automatización del sistema y para calcular la base imponible y el impuesto.
