BUTÁN IMPULSA SU CIUDAD DE LA ECONOMÍA

 Lunes 22 de diciembre de 2025

                               

                                  Financiada con sus reservas de criptomonedas

Dr. Armando Rojano Uscanga

Bután, es un pequeño país (40,994 km²) del sur de Asia, en la cordillera del Himalaya y sin salida al mar. Limita con China y la India, y está regida por una monarquía constitucional, que gobierna a una población budista de solo 800 000 habitantes. Pero quiere figurar en los mapas turísticos y económicos, por lo que su rey Jigme Khesar Namgyel Wangchuck, anunció una inversión de 10.000 bitcoin, valorados en 1.000 millones de dólares para desarrollar una ciudad, Gelephu Mindfulness City (GMC o Ciudad Plenamente Concienciada de Gelephu), que impulsará el desarrollo económico del país a largo plazo, creará empleos, atrayendo inversiones y socios internacionales.

GMC fue proyectada en 2024 con un régimen de Región Administrativa Especial (GeSAR), con el medio ambiente como gran protagonista, con un plazo de ejecución de 21 años, que concluyen en 2045. Estará situada a 30 kilómetros de la frontera con la India, por donde entran a Bután la mayoría de las mercancías. El enorme Aeropuerto Internacional de Gelephu, que será realidad en 2029, complementa el proyecto con que se abrirá al turismo mundial.

Bután, está considerado «el país más feliz del mundo» según el Índice de Felicidad Nacional Bruta. que valora factores como el bienestar psicológico, la salud, la educación, la gobernanza, la ecología, el uso del tiempo, la cultura, el nivel de vida y la vitalidad comunitaria para medir la felicidad colectiva de la población. Todo esto se concentrará en GMC incorporando naturaleza y ecología, con terrazas agrícolas, puentes y viviendas sobre amplios corredores de biodiversidad.

La financiación en criptomoneda responde a un plan de gestión prudente y de largo plazo de las reservas de bitcoin, que Bután emplea como garantía para financiar proyectos, estrategias de tesorería con control del riesgo y planteamientos de tenencia a largo plazo dirigidos a preservar el capital soberano del país. Su generación eléctrica supera muchas veces su demanda, con lo que convierte el excedente en un activo digital sin aumentar el impacto ambiental. Ha habilitado pagos con criptomonedas en comercios y servicios turísticos y ha lanzado Ter, un token digital vinculado al otro físico con respaldo soberano.

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