Jueves 25 de septiembre de 2025
Con fines especulativos que explican sus compras masivas
Dr. Armando Rojano Uscanga
Según periodistas de Bloomberg el Banco Popular de China (PBoC por sus siglas en inglés) está usando a la Bolsa de Oro de Shanghái (SGE) para convencer a los bancos centrales de países amigos de que compren lingotes y los almacenen dentro de las fronteras del país, con lo que sería depositario de las reservas soberanas de oro extranjeras con gran influencia el mercado mundial del metal dorado, lo que explica sus masivas compras del metal dorado durante los últimos tiempos.
Esto reforzaría el papel de Pekín en el sistema financiero mundial, promoviendo su objetivo de establecer un mundo menos dependiente del dólar y de centros occidentales como EEUU, Reino Unido y Suiza. La demanda de los bancos centrales ha sido un pilar fundamental en la reciente subida del metal precioso hasta alcanzar máximos históricos, y el propio Banco Popular de China lleva diez meses comprando. Las reservas se mantendrían en almacenes custodios vinculados a la Junta Internacional de la SGE, que creó el Banco Popular de China en 2014 para el comercio de oro entre extranjeros y contrapartes chinas. Las nuevas compras que se contabilizarían como reservas del país extranjero, en lugar de trasladarse de las reservas existentes.
El PBoC desafía a centros consolidados como el Reino Unido, cuyas cámaras acorazadas del Banco de Inglaterra albergan más de 5.000 toneladas de las reservas mundiales, con un valor 600.000 millones de dólares, que consolida el papel de la ciudad como principal mercado de este metal precioso. Los servicios de custodia, que protegen los activos en nombre de los clientes, son fundamentales para un centro aurífero, ya que contribuyen a aumentar la credibilidad y a atraer más operaciones. Pero las reservas del PBoC son menos de la mitad de esa cifra, lo que lo sitúa en el quinto lugar del ranking mundial de bancos centrales, según el Consejo Mundial del Oro. Aunque, el mercado interno chino del oro, en joyas, lingotes o monedas para inversión, es el mayor del mundo. Pekín quiere reducir la dependencia del dólar e internacionalizar el yuan, cuando el valor del oro se ha casi duplicado hasta superar los 3.700 dólares la onza en los últimos dos años, y ha superado su récord ajustado a la inflación establecido en 1980.
