Sábado 12 de julio de 2025
Empresa japonesa sube 6,000% en bolsa
Dr. Armando Rojano Uscanga
En Japón, Japan Elevator Service (JES) unadesconocida empresa de mantenimiento de ascensores que ha aprovechado los problemas sucesorios dentro de otras corporaciones para hacer fortuna, y ha repuntado en bolsa un 6.000% desde que empezó a cotizar hace ocho años, convirtiéndose en una revelación bursátil. Su estrategia ha sido comprar empresas sin un claro plan sucesorio, donde el patriarca no encuentra herederos válidos y los oportunistas se aprovechan de las trágicas disputas familiares. JES ha hecho de la consolidación de pequeñas empresas una auténtica máquina bursátil que ha subido exponencialmente desde su modesta oferta pública inicial de 1.800 millones de yenes (unos 16 millones de dólares) en 2017. Desde su salida a bolsa ha anunciado adquisiciones de 21 empresas y se encuentra entre las empresas con mejores resultados del índice Topix desde su debut, con una capitalización bursátil en torno a los 372.000 millones de yenes (2.500 millones de dólares).
La clave de su plan de expansión ha sido buscar empresas nacionales de mantenimiento de ascensores que carezcan de un plan de sucesión claro y adquirirlas, lo que le ha permitido seguir una estrategia de crecimiento con una base de ingresos estable. Aprovecha el invierno demográfico de Japón, que tiene una de las tasas de natalidad más bajas del mundo desarrollado, ya que la gente retrasa el matrimonio y el nacimiento de los hijos, afectando a las empresas familiares, que se encuentran con que no hay nadie que se haga cargo de las operaciones cuando el fundador se jubila o fallece.
Un ejemplo se aprecia en su última adquisición, al fallecer el presidente de Showa Yusoki Tohoku sin dejar heredero, con sede en Sendai, a 360 kilómetros de Tokio. Los directivos contactaron a JES que vislumbró la ampliación de su cartera de clientes como buen motivo para la adquisición.
De 270.000 empresas japonesas carecían de planes de sucesión el año pasado, según Teikoku Databank. El vacío de liderazgo provocó más de 500 quiebras ese año fiscal, golpeando con mayor dureza a los sectores de la construcción, la fabricación y los servicios.
