EEUU ENCABEZA EL RANKING DE DEUDORES GLOBALES

 Viernes 6 de junio de 2025

                                     

                                             Japón, con un 239,9% del PIB en deuda

Dr. Armando Rojano Uscanga

La deuda pública de los países aumenta a través de déficits para estimular la economía y se reduce en épocas de bonanza, pero los últimos años, por la pandemia y los aranceles de Donald Trump han provocado una acumulación de pasivos sin precedente y en algunos casos es tan cuantiosa, como Estados Unidos, Italia, España, Francia o Japón se perfilan como focos de riesgo potencial, no solo por el volumen de deuda, sino por su peso en la estabilidad financiera internacional.

Estados Unidos, con su deuda del 120,8% del PIB, representa el mayor riesgo global ser su moneda, el dólar, el principal activo de reserva del mundo. Su deuda supera los 34 billones de dólares, y sigue emitiendo a un ritmo vertiginoso.  Italia y España, con ratios del 135,3% y 101,8% del PIB, arrastran debilidades estructurales dentro del euro. Italia, tercera economía de la eurozona, sufre bajo crecimiento potencial y alta dependencia del BCE para sostener su coste de financiación. España, ha reducido su déficit, pero su elevada deuda y la sensibilidad a los tipos de interés la hacen vulnerable a futuros shocks. En ambos casos, contagiarían a la zona euro, comprometiendo la estabilidad del euro.

Francia, con un 113% de deuda sobre PIB, dejó el ancla fiscal en Europa. Su déficit estructural elevado, combinado con tensiones sociales y la falta de reformas profundas, erosionaron su credibilidad presupuestaria. Y Japón, con un 239,9% del PIB en deuda, es el país más endeudado del mundo desarrollado, aunque es manejable por el bajo coste de financiación y que gran parte de la deuda está en manos nacionales. Pero, el envejecimiento poblacional y la salida gradual del Banco de Japón de su política ultraexpansiva plantean interrogantes. Un aumento brusco en los rendimientos de los bonos japoneses (JGB), que ya se está dando, afectaría a los mercados financieros y a la estabilidad monetaria global, por la enorme exposición internacional al yen y a los activos nipones.

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