Sábado 17 de mayo de 2025
Con buques que cambian nombre y bandera
Dr. Armando Rojano Uscanga
El comercio marítimo internacional no tiene reglas claras y es muy fácil tomar un buque como el Gather View, un buque fantasma (zombie ship), que ha asumido la identidad de un petrolero desguazado, el Global, para llevar petróleo iraní hasta la costa de China sin ser detenido. No lleva su verdadero nombre ni ondea su auténtica bandera, pero descargó de dos millones de barriles (con valor de 120 millones de dólares), en un puerto gestionado por el gobierno de Shandong, revelando cómo se burlan las sanciones.
Según Bloomberg, es la primera vez que un buque sancionado llega a un puerto gubernamental de Shandong, región que alberga a los mayores compradores mundiales de crudo iraní, que había tratado de limpiar su imagen y reducir el riesgo de represalias. Pero era de esperarse, pues Irán tiene capacidad para producir cuatro millones de barriles de crudo y China importa más de 11 millones de barriles diarios. Uno tiene el petróleo barato que las «teapots», las pequeñas refinerías privadas chinas con márgenes extremadamente estrechos, necesitan.
La cadena de suministro entre Irán y China se ha apoyado en transferencias de crudo de barco a barco (ship to ship) cerca de Malasia, para disfrazar el origen de la mercancía. Desde 2018, cuando EEUU se apartó del acuerdo nuclear con Teherán y adoptó una estrategia de máxima presión, las importaciones oficiales chinas de crudo iraní menguaron, pero las importaciones de Malasia han repuntaron. Según la Agencia de Información de la Energía, China renombra el petróleo iraní como procedente de Malasia (también de Emiratos Árabes u Omán), trasladando el petróleo de barco a barco para camuflar el origen de la mercancía. Y utiliza el Sistema Interbancario Transfronterizo basado en yuanes para compensar las transacciones en lugar del SWIFT (patrocinado por EEUU).
