Jueves 4de abril de 2024
Mientras la agricultura empeora en el viejo continente
Dr. Armando Rojano Uscanga
En casi todos sus países, el sector primario europeo protesta por la falta de incentivos para su actividad, y las pequeñas y medianas explotaciones familiares se sienten criminalizados bajo el Pacto Verde Europeo, que tiene fecha de caducidad, mientras que se favorece a terceros países, con menores controles e incluso financiando planes para la mejora de sus regadíos.
Tal es el caso de Marruecos, que se está convirtiendo en uno de los principales productores del sector primario con su estrategia de crecimiento mediante el incremento de la inversión extranjera mejorando su posicionamiento geopolítico en el continente africano, convirtiéndose en un país exportador de referencia mundial mediante la firma de numerosos acuerdos bilaterales de libre comercio, tanto con Europa como con el resto de países, destacando EEUU. La contribución de este sector al PIB de Marruecos ya es del 14% y emplea a cuatro de cada diez trabajadores del país.
En el sector primario europeo, el eslabón más débil es el pequeño productor, que no tiene capacidad financiera para competir en igualdad, mientras que las compañías agroalimentarias ven en el país vecino la oportunidad de mejorar su rentabilidad y ampliar el alcance del negocio, debido a las múltiples ventajas y facilidades existentes para la deslocalización. Lo demuestra el que en los últimos 8 años hayan desaparecido, solo en España más de 75.000 explotaciones agrícolas por la imposibilidad de soportar los márgenes negativos, a pesar de las distintas ayudas.
Mientras que, en Marruecos, el sector primario se apoya en los tres principales recursos de la economía, tierra, trabajo y capital. La tierra es fácil de conseguir tierras o arrendar, ya que no pueden ser compradas por parte de los extranjeros; los salarios del campo son hasta 10 veces más bajos que en Europa y el capital fluye ante las facilidades gubernamentales.
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