Miércoles 11 de enero de 2022
Este año se convertiría en el país más poblado del mundo
Dr. Armando Rojano Uscanga
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) estima que la población de India superará a la de China a mediados de abril próximo, convirtiéndose en el país más poblado del mundo. Ahora mismo, los gigantes asiáticos ya tienen más de 1.400 millones de personas cada uno, y desde hace más de 70 años representan más de un tercio de la población mundial.
Además, es probable que la población de China comience a reducirse el próximo año, pues en 2022 nacieron 10,6 millones de niños, un poco más que el número de fallecimientos, lo que significa una rápida caída en la tasa de natalidad. Aunque en India también se ha reducida esa tasa
en las últimas décadas: de 5,7 nacimientos por mujer en 1950 a 2 en la actualidad, el ritmo de disminución ha sido más lento. China redujo su tasa de crecimiento demográfico a la mitad, del 2% en 1973 al 1,1% en 1983, lo cual lograron violando los derechos humanos en dos campañas separadas, que promovían un solo hijo y luego matrimonios tardíos, menos hijos y brechas más largas entre ellos, en lo que era un país predominantemente rural, abrumadoramente pobre y sin educación.
India ha sumado más de 1.000 millones de personas desde la independencia en 1947, y se espera que su población crezca durante otros 40 años. Las medidas de control de la población tienen cierto apoyo, pero experimentó un rápido crecimiento de la población, casi un 2% anual, durante gran parte de la segunda mitad del siglo pasado, las tasas de mortalidad cayeron, la esperanza de vida aumentó, los ingresos crecieron y más personas, especialmente las que viven en las ciudades, accedieron a agua potable limpia y alcantarillado moderno. India impulsó un programa de planificación familiar en 1952 y estableció una política nacional de población por primera vez en 1976, mientras China reducía su tasa de natalidad. Hubo esterilizaciones forzadas de millones de personas pobres en un programa de planificación familiar durante la emergencia de 1975, cuando se suspendieron las libertades civiles, provocaron una reacción social contra la planificación familiar. La disminución de la natalidad habría sido más rápida sin la emergencia.
