Viernes 16 de diciembre de 2022
Préstamos superarían la barrera psicológica del 10%
Dr. Armando Rojano Uscanga
El crédito es uno de los principales ingredientes de los negocios, al que todas las empresas recurren, para apuntalarse en algún momento en que el mercado no responde o es necesario para subsistir, pero tiene un costo, que no debe amenazar esa subsistencia, que no es otra que el nivel de sus utilidades, que con la inflación y la recesión no son muchas. Y si esas utilidades son superadas por las tasas de interés, la viabilidad de los negocios es nula.
De allí el gran pesimismo en las empresas de Estados Unidos por la última subida de las tasas de interés manifestado una jornada después de que la Reserva Federal Estadounidense subiese los tipos 50 puntos básicos, después de cuatro subidas consecutivas de 75, por lo que Wall Street no ha logrado remontar el malestar causado por el organismo. En esta jornada le ha tocado el turno al Banco Central Europeo, que ha seguido la misma hoja de ruta, con un incremento de 0,5 puntos. Todo ello ha generado caídas en el parqué norteamericano por encima del 2%. El Nasdaq 100, el índice más castigado, retrocede un 3,2%, frente al 2,5% que lo hace el S&P 500.
Y es que el alza de la Fed llevará el interés de los préstamos por encima del 10%, rompiendo la «barrera psicológica», la de los “dos dígitos”, que afecta a todo el ecosistema empresarial de EEUU. La decisión de la Fed de elevar en 50 puntos básicos más (hasta el rango 4,25%-4,5%) los tipos de interés federales, añade medio punto porcentual al coste del capital ajeno, que alcanza su nivel más alto en 15 años. Este cálculo se deriva del conocido como tipo de interés preferente o prime rate, que viene a ser el tipo que los bancos estadounidenses imponen a sus clientes de menor riesgo crediticio. Dicho indicador sirve como base para fijar otros tipos del mercado. Con el alza de 50 puntos básicos de la Fed, este tipo pasa al 7,5% -el más alto desde 2007-.
El servicio de la deuda en un momento de inflación de los insumos y de la mano de obra está obligando a los empresarios a tomar decisiones mucho más difíciles y a sacrificar margen. Este problema se verá agravado por el hecho de que, a medida que la economía se ralentice, aumentará la necesidad de pedir prestado de los empresarios, que se enfrentan a un descenso de las ventas, y es poco probable que reciban ayudas adicionales de la Fed o del Gobierno federal.
