Jueves 20 de octubre de 2022
BCE tendría que pagar unos 34.500 millones a los bancos
Dr. Armando Rojano Uscanga
Actualmente la banca central de los países desarrollados, registra pérdidas, por lo dos años de Covid y por la elevada inflación, y la creación de dinero no es una opción aceptable para cubrir estas pérdidas, por lo que los gobiernos tendrían que inyectar capital en los bancos centrales, lo que reduciría su independencia y generaría una situación de dominio fiscal en la que se rompa la frontera entre política monetaria y fiscal. Para entender como es posible que las instituciones que fabrican dinero se estén descapitalizando, es necesario comprender cómo funciona un banco central como el Banco Central Europeo (BCE) o la Reserva Federal de EEUU (Fed), que acumulan en el activo de su balance carteras de valores conformada, por bonos soberanos y de empresas, activos que generan intereses a favor del banco central.
Sus pasivos, consisten en moneda en circulación, que no paga intereses; depósitos que tienen los gobiernos en los bancos centrales, que tampoco pagan intereses; y depósitos con las reservas de los bancos comerciales, junto con el dinero que depositan esas mismas entidades de forma temporal (repos en su mayor parte). El banco central paga intereses por estos últimos pasivos.
El interés que gana el BCE o la Fed sobre su activo supera con creces el interés que paga a los bancos y fondos monetarios, por lo que en tiempos normales tanto la Fed como el BCE suelen cubrir sus gastos y obtienen unos ‘beneficios’ que se reparten entre los Tesoros/gobiernos que han puesto el capital para que el banco central pueda operar. Por ejemplo, el BCE ganó 192 millones de euros en 2021. Pero la situación está cambiando por la fuerte subida de los tipos de interés para combatir la inflación, pues el BCE o la Fed tienen bonos que pagan un interés muy bajo (incluso un interés negativo) comprados en los últimos años, y en el pasivo tienen billones de liquidez, aportada por los bancos comerciales, que ahora debe pagar intereses cada vez mayores. Esto podría descapitalizar a los bancos centrales, poniendo en un aprieto a gobiernos y a los propios institutos monetarios.
