Lunes 27 de diciembre de 2021
Fideicomisos respaldados por el mayor secreto
Dr. Armando Rojano Uscanga
Wyoming, uno de las cincuenta entidades que forman los Estados Unidos de América tiene características excepcionales, como el estar casi deshabitado (el segundo después de Alaska), pues cuenta con solo 600 mil habitantes en sus 253 336 km² (el décimo más extenso). Su capital Cheyenne, con 60 mil habitantes es la ciudad más poblada. Sierras y montañas ocupan dos tercios de su territorio y el resto son praderas de grandes alturas sobre el nivel del mar que reciben poca lluvia. Su clima es semiárido, más seco y con más vientos que el resto del país, con temperaturas extremas.
Tal vez eso justifique que se haya convertido en un paraíso fiscal y que su principal producto sea el llamado Cowboy Cocktail (Cóctel vaquero), un acuerdo financiero que atrae forasteros ricos que quieren ocultar sus activos e incrementarlos… sin pagar impuestos. El cóctel y sus variaciones, consisten en fideicomisos de Wyoming y compañías privadas con propiedad oculta, que permiten un secreto extraordinario, protegido por las leyes de privacidad más estrictas del país y sin la supervisión más superficial realizada por los reguladores en otros estados, lo que lo hace muy atractivo para multimillonarios del planeta, que abandonan los centros financieros internacionales para las firmas de abogados en las estaciones de esquí y ciudades mineras de Wyoming, convirtiéndolo en uno de los paraísos fiscales más importantes del mundo.
Una docena de clientes internacionales que crearon fideicomisos en Wyoming fueron identificados en Pandora Papers, un tesoro de más de 11,9 millones de registros obtenidos por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación y compartido con The Washington Post, exponiendo el movimiento de riqueza en todo el mundo. Lo hacen a través de simples fideicomisos, acuerdos legales que permiten a las personas guardar dinero y otros activos para estar protegidos de los acreedores e incurrir en pocas o ninguna obligación tributaria para ellos mismos o sus herederos. A cambio de estos beneficios, los propietarios de fideicomisos nombran a un administrador independiente, generalmente un familiar, amigo o asesor financiero, para determinar cuándo y cómo se invierte y gasta el dinero.
