LAS ESCLUSAS DIGITALIZADAS DEL CANAL DE PANAMÁ 

                        Buscan economía de escala y se preparan para competir

Dr. Armando Rojano Uscanga

El canal de Panamá, que recientemente se amplió, duplicando su capacidad, vapor más y digitalizará sus operaciones para ser más eficiente y abatir demoras. El canal conecta más de 140 rutas marítimas y 1.700 puertos en 160 países, lo cruzaron, último año, un total de 13.342 buques que transportaron 516,7 toneladas de mercancías. Pero. la gran obra de ingeniería construida en 1914, a la que se agregó un tercer juego de esclusas en 2016, necesita fortalecer la competitividad del servicio, aportar economías de escala y atraer nuevos mercados como el de los buques de gas natural licuado. Desde la ampliación ha emprendido una transformación digital para maximizar el valor de las instalaciones actuales, con  una inversión de 500 millones de dólares durante la próxima década, que incluye análisis de datos (‘big data’) y gestión de ingresos, con un fuerte enfoque a la automatización.

Su capacidad instalada del Canal tiene un techo y los datos y la tecnología pueden ayudarlo a ser más eficiente, aprovechando al máximo la infraestructura existente. Buscan nuevos conocimientos sobre sus operaciones y gestión, para poder actuar con anticipación, optimizar recursos y obtener nuevas ideas sobre cómo abordar el mercado. Pretenden integrar todos los procesos para disponer de datos en tiempo real y así actuar de forma más eficiente y eficaz. Para la operación, todo el sistema es redundante para asegurar una disponibilidad del 99,996% , que sólo puede parar la operación 3 horas al mes y  que está centralizado en las torres de control, donde con un equipo de cómputo se tiene el 100% del control de todo el sistema.

Cuenta con un sistema de detección de buques, que identifica cualquier objeto flotante dentro del área operativa de las recámaras de las esclusas para evitar el cierre accidental de las compuertas si un navío de pequeñas dimensiones, contenedor o cualquier otro objeto está en su recorrido, incrementando de este modo la seguridad de la operación de cierre y evitando cualquier daño en las compuertas. La solución está basada en sensores láser, una aplicación innovadora de estos sistemas, que se suelen utilizar en las carreteras para medir el volumen de tráfico o la velocidad. Desde la perspectiva de operaciones marítimas, ‘safety’ y ‘security’, las soluciones son los ojos y los oídos de todo lo que acontece dentro del canal. Un sistema integrado de control y seguridad del canal controla accesos y tráfico de vehículos y personas, tanto de los más de 10.000 trabajadores como de los visitantes, a los dos lados de la infraestructura, Pacífico y Atlántico, y a los 96 edificios con los que cuenta. Por el canal ampliado los vehículos pueden circular por dos de las ocho compuertas cuando están cerradas y los peatones pueden pasar por todas ellas.