CUESTIONAN POLÍTICA DEL BANCO CENTRAL JAPONÉS 

Viernes 27 de agosto de 2021

Actúa lejos de los convencionalismos

 

Dr. Armando Rojano Uscanga

No hay nada más serio y ortodoxo que un banco central y más cuando se trata del Banco de Japón (BoJ por sus siglas en inglés). Sin embargo, se le cuestiona que la inflación y sus expectativas están ancladas en territorio negativo, los tipos de interés comienzan a subir contra pronóstico y la economía no termina de acelerar, con lo que el país va en la dirección opuesta al resto de economías desarrolladas.

 

 

 

La pandemia ha terminado por desnudar la política monetaria y sus medidas extraordinarias, en el peor momento posible para Japón, cuando las expectativas de inflación no reaccionan y los intereses suben pese a las medidas aplicadas por el banco central, que no ha hecho nada muy diferente a otras instituciones, como la Fed o el BCE para afrontar los efectos de la pandemia en la economía: tipos bajos (negativos para el BCE y BoJ) y compras masivas, pero con arriesgados matices.

 

 

 

El BoJ mantiene desplegados un programa de compras de bonos corporativos y papel comercial hasta un monto de 20 billones de yenes en total (unos 158.000 millones de euros/193.000 millones de dólares), compra ilimitada de deuda pública, tipos al -0,1% y control de la curva de las tasas de interés al 0% para los bonos a diez años. cuando ningún banco central de una economía desarrollada ha ido tan lejos, sobre todo, con el control de la curva de tipos.

 

 

 

Su objetivo es garantizar unos costes de financiación bajísimos, lo que supone comprar de manera ilimitada deuda en la parte larga de la curva para mantener los rendimientos estables en un cierto nivel, pero el economista jefe del Institute of International Finance (IFF), Robin Brooks, con dos simples gráficos advierte que el BoJ tiene la situación fuera de control, pues las expectativas de inflación siguen ancladas en territorio negativo, mientras que desde finales del año pasado, en el resto del mundo se han disparado por la reapertura de las economías y las perspectivas de que la Reserva Federal se veía obligada a comenzar a retirar estímulos monetarios. Además, los tipos de interés reales, cuando se descuenta el impacto de la inflación, se han disparado a territorio positivo desde que comenzó el golpe de la pandemia en la economía global, mientras en la zona euro y en EEUU se giraron a la baja tras la respuesta de sus bancos centrales. En ambas regiones, han experimentado un repunte al acelerarse la inflación tras la histórica caída del año pasado.