Agotada la tercera vía de “Un país, dos sistemas”
Dr. Armando Rojano Uscanga
El excesivo control de las autoridades chinas sobre algunas de sus principales cotizadas está afectando a las bolsas del país. El celo regulatorio del gobierno ha aumentado, especialmente en el sector tecnológico. La sanción a Alibaba, gigante del comercio electrónico; el control de las apps de Didi, conocida como el Uber chino, por su política de datos, que recién estrenaba cotización en Wall Street; hacer que la tecnológica Tencent renunciara a los contratos de exclusividad sobre derechos de autor musicales por normas antimonopolio y acciones sobre TAL Education y New Oriental Education & Technology son una muestra palpable.
La escalada regulatoria se reflejó ayer martes en el índice de referencia de la Bolsa de Hong Kong, el Hang Seng, que cerró con pérdidas del 4,22% elevando sus bajas de dos días al 8,2%, las mayores desde la crisis financiera mundial, cediendo 1.105,89 puntos, hasta los 25.086,43, cota mínima de noviembre desde 2020. También cayó la bolsa de Shanghai, cuyo Índice ha cerrado con una caída del 2,49%.
Los drásticos movimientos demuestran la fragilidad de la confianza de los inversores tras un mes de ataques regulatorios. Los operadores temen que la última ofensiva contra los sectores de la educación, la distribución de alimentos y el sector inmobiliario se extienda a otros sectores, como el de la sanidad, ya que China pretende reforzar su control sobre las grandes empresas tecnológicas y reducir el límite de riqueza.
La caída de las acciones chinas en el punto de mira de las medidas reguladoras de Pekín se ha extendido a los mercados de bonos y divisas, al tiempo que circulaban rumores de que los fondos estadounidenses están deshaciéndose de activos en China y Hong Kong.
