La normalidad del sector llegaría hasta 2022
Dr. Armando Rojano Uscanga
La escasez repentina de chips está impactando en la economía real y todo indica que la normalidad completa al sector de los chips podría retrasarse hasta 2022. Se sufre una demanda repentina de dispositivos para teletrabajar, que se ha juntado con un aumento de la demanda estructural por la digitalización. la demanda se ha incrementado por factores cíclicos (recuperación económica y una mayor demanda de productos electrónicos durante el covid), pero también por factores estructurales, puesto que cada vez un mayor número de productos llevan un microchip.
Son muchos los factores que han podido provocar la escasez actual de chips semiconductores (circuitos integrados) y la solución no va a llegar rápido. Lo que parecía un desajuste momentáneo entre la oferta y la demanda a finales del año pasado, ahora se prolongaría hasta el 2022, generando interrupciones en las cadenas de suministro, paralizando fábricas, presionando al alza los precios y restando algunas décimas de crecimiento a la recuperación de la economía global.
Taiwán y Corea del Sur, son los grandes productores de chips semiconductores que no dan abasto para seguir el ritmo de la demanda. Empresas y gobiernos empiezan a mirar a sus propias economías para buscar soluciones, como intentar producir sus propios chips, algo que puede llevar años, si es que finalmente se ponen en marcha estos planes. La producción está muy concentrada en el este de Asia, y aunque empresas americanas como Qualcomm o Intel son las que más suenan cuando se habla de microchips, lo cierto es que éstas firmas son las que los desarrollan y venden, pero la fabricación y el ensamblaje se realiza, sobre todo, en Taiwán y Corea del Sur (en TSMC, Samsung…), donde la industria del chip está saturada ante el auge repentino de la demanda global. Esos dos países representan el 83% de la producción mundial de chips para procesadores y el 70% de la producción de chips de memoria. El liderazgo de la región continuará expandiéndose con la creciente intensidad técnica y de capital necesaria para la producción futura de semiconductores.
