Lunes 13 de julio de 2026
La sufrirán sus eternos deudores Estados Unidos y Europa
Dr. Armando Rojano Uscanga
Los japoneses y sus empresas tienen unos siete billones de dólares invertidos en el extranjero, en bonos y acciones, principalmente en Estados Unidos y en Europa (es el mayor tenedor extranjero de bonos del Tesoro de EEUU, con 1,2 billones de dólares), que adquirieron cuando la rentabilidad de los bonos nacionales era baja. Son el tercer acreedor global, con Alemania y China, y su gobierno quiere que vuelva a invertir en su país, para evitar subir los rendimientos de su deuda y que el yen, que ya roza mínimos de los 80, se siga hundiendo.
Le llaman la “Gran repatriación de capitales” apelando a la legendaria lealtad a su país, pero los expertos dudan de su viabilidad y temen una represión financiera. La ministra de Finanzas, Satsuki Katayama, ha instado a los grandes fondos de pensiones del país, como el Fondo de Inversión de Pensiones del Gobierno (GPIF por siglas en inglés), a invertir más en activos locales, lo que parece una intervención encubierta, que propició alzas en las acciones japonesas, el yen y os bonos soberanos del país.
Japón. con una deuda pública superior al 200% del PIB presiona al Banco de Japón (BoJ) para que atenúe en lo posible las subidas de tipos. aunque la inflación se mantenga al alza en el país. Algunos recomiendan que el gobierno venda sus abundantes activos financieros para reducir la deuda, que suena bien en teoría, pero no es práctico. Cada mes, el BoJ compra 3 billones de yenes en bonos del gobierno japonés, el 5% del PIB anualizado, inferior al 22% de 2016, pero, mantiene los rendimientos bajos. Son estas compras las que provocan la caída del yen y el aumento de los rendimientos. Para el mundo, una eventual repatriación institucional japonesa supondría una baja de la demanda de bonos del Tesoro de EEUU, deuda europea y crédito global, y un fuerte aumento de las tasas de interés.
