Lunes 16 de febrero de 2026
El mejor de New York, totalmente renovado
Dr. Armando Rojano Uscanga
El hotel Waldorf Astoria, símbolo del lujo en Nueva York desde que se terminara de construir en 1931, ha sido un emblema del poder y la diplomacia internacionales a lo largo de casi un siglo.
Ocupa una manzana completa sobre Park Avenue, en el corazón de Midtown Manhattan, frente al Central Park. Se trata de un rascacielos de estilo art déco de 47 pisos (191 metros), que ha permanecido cerrado ocho años, por una renovación integral y que reabrió el otoño pasado. El proyecto redujo las 1400 habitaciones originales a 375, e incorporó 372 residencias en condominio destinadas a la venta privada.
La operación de venta incluiría el hotel, sus restaurantes, tiendas e instalaciones anexas.
La remodelación concluyó el año pasado con un retraso aproximado de cinco años respecto al calendario previsto y con un sobrecosto superior a los 1.000 millones de dólares (unos 850 millones de euros). En total, la inversión combinada de adquisición y obras superó los 4.000 millones de dólares (3.400 millones de euros), lo que convierte al proyecto en una de las reconversiones inmobiliarias más complejas jamás emprendidas en Estados Unidos, de acuerdo con desarrolladores y ejecutivos del sector. El banco de inversión inmobiliaria Eastdil Secured se encargará de la operación.
El Waldorf fue adquirido en 2014 por una firma china de reaseguros Anbang Insurance Group por 1.950 millones de dólares, que invirtió más de 2.000 millones adicionales en la transformación del inmueble. El actual propietario es Dajia Insurance Group, compañía respaldada por el Estado chino que requisó los activos de Anbang en 2019, encarcelando a su presidente Wu Xiaohui por fraude.
La cadena Hilton mantiene un contrato de gestión de 100 años para operar el hotel bajo la marca Waldorf Astoria, pero el gobierno chino, en una tendencia de retirada gradual de inversiones del mercado inmobiliario, ha decidido venderlo, posiblemente a fondos vinculados al Gobierno de Catar, que ya posee hoteles como el St. Regis y el Plaza. La venta también podría atribuirse a las tensiones políticas entre Pekín y Washington.
