Viernes 13 de febrero de 2026
El esquema facilitó el crecimiento de BYD y Tesla
Dr. Armando Rojano Uscanga
Cuando se tienen subsidios directos (apoyos gubernamentales) e indirectos (mano de obra barata), y un mercado de 1400 millones de consumidores, en una economía de alto crecimiento, como la china, es fácil vender a precios castigados, como lo venían haciendo el centenar de fabricantes de coches en China, por lo que su gobierno debió decretar el fin de la guerra de precios de los coches eléctricos y prohibir la venta de vehículos por debajo del coste de producción.
La Administración Estatal para la Regulación del Mercado en un informe justificó la medida, con cifras de precios, gastos de fabricación, administrativos y financieros, en un esquema que propició
una agresiva expansión de las ventas con prácticas como la fijación del precio entre los fabricantes y los proveedores automovilísticos, y la presión sobre los concesionarios por parte de las marcas para obligarlos, mediante programas de reembolso, a vender a pérdidas. Además, el gobierno chino monitorea en tiempo real las plataformas de ventas digitales para evitar las alertas de riesgo dual para los consumidores y los reguladores cuando un vendedor ofrezca un coche a un precio excesivamente bajo.
La guerra de precios duró años, beneficiando a gigantes como BYD y Tesla en detrimento de los fabricantes más pequeños y afectando a toda la cadena de suministro, pues las marcas debían pedir descuentos para sostenerse. La Asociación de Coches de Pasajeros de China que ese esquema hizo que ventas de turismos descendieran un 13,9% en enero respecto al mismo mes en 2025, con una mengua del 20% en ventas de coches eléctricos e híbridos enchufables.
