Martes 29 de noviembre de 2022
Se prepara para las sanciones
Dr. Armando Rojano Uscanga
Todo indica que Rusia tenia un Plan B cuando invadió Ucrania y como buen ajedrecista adivinó las futuras jugadas de sus contrarios. Lo demuestra que, al ser sancionada por la Unión Europea, se dirigió al mercado asiático, específicamente China e India, aunque tuviera que otorgarles descuentos. Y prepara acuerdos con los enemigos de sus enemigos como Irán.
Según datos de la Agencia Internacional de Energía (AIE), Rusia logró aumentar sus exportaciones en octubre en 165.000 barriles por día hasta los 7,7 millones diarios, principalmente a China, que mantiene una posición de neutralidad frente al conflicto y cuenta con numerosos intereses en Ucrania, y ha aprovechado para abastecerse de energía. Desde que comenzó la guerra China ya ha comprado más de 60.000 millones de dólares en energía rusa, casi el doble de lo que compró en ese periodo en 2021 (35.000 millones). Esto incluye tanto el crudo, como el gas y el carbón.
India, a pesar de su rivalidad con China, no han dudado en acercarse a Rusia para comprar el máximo de materias primas posibles aprovechando la oportunidad de combustible barato y ya es el segundo cliente de Rusia, haciéndola su máximo proveedor de petróleo, superando a un socio histórico como Arabia Saudí. Los últimos datos muestran un aumento de importación del 18,5% superior al del año pasado con 900.000 barriles diarios. Desde hace meses el Gobierno presidido por el primer ministro Narendra Modi está intentando explicar al mundo que abrazar las materias primas de la nación. Además, lo festinan como parte de la estrategia de control de los precios, algo que también hacen otros países de Asia.
Irán ha hecho público un acuerdo para importar hasta 9,6 millones de metros cúbicos de gas por día a través de un gasoducto en Azerbaiyán, aunque puede producirlo. Su plan consiste en hacer acopio de una gran cantidad de gas para venderlo y mejorar su posición en la OPEP. En verano Irán firmó un acuerdo con Gazprom por 40.000 millones de dólares para desarrollar campos de gas y petróleo a lo largo de todo el país además de nuevos gasoductos para toda la región. El acuerdo está claro: Irán necesita a Rusia para mejorar su infraestructura y Rusia quiere un comprador alternativo.
