EL ÍNDICE DE LOS RASCACIELOS, ADVERTENCIA DE RECESIÓN 

                                                    Sábado 30 de julio de 2022

                                                        Los edificios que se construyen en vísperas de la crisis: Andrew Lawrence

Dr. Armando Rojano Uscanga

La teoría es interesante, aunque tal vez no merezca el Premio Nobel de Economía, ni el capítulo de un libro especializado en recesiones y crisis, pero parece lógico que el exceso de optimismo, cuando el dinero está barato, nos lleve a confiar en la economía y a endeudarnos, sin advertir las señales de riesgos inminentes.

Como si no hubiera ya suficientes indicadores algunos analistas invocan otra serie de señales, no oficiales, más informales, que a lo largo del tiempo han ayudado a vigilar la salud de la economía global, como el “Índice de rascacielos”, creado por el analista inmobiliario británico Andrew Lawrence en 1999, que relaciona los ciclos económicos y la construcción de rascacielos, afirmando que los edificios más altos del mundo se han construido en vísperas de crisis y que la inversión en rascacielos alcanza su máximo cuando el crecimiento cíclico está agotado y la economía está lista para la recesión

Con la crisis de 1907, el crac del 29, la crisis del petróleo y la crisis financiera de Asia intentan confirmar la validez de esta teoría. En 1907, el pánico financiero en EEUU vino precedido de la inauguración de los rascacielos más altos del mundo: el Singer Building y la Met Life Tower. En el crac del 29 comenzó a construirse la Torre Trump, el Edificio Chrysler y el Empire State. El World Trade Center, en Nueva York, y la Torre Sears, en Chicago, que se convirtieron en los más altos del mundo, fueron inaugurados en 1973, coincidiendo con el crac bursátil y la crisis del petróleo. Las Torres Petronas, las más altos del mundo durante cinco años, coincidieron con la crisis asiática. Y ahora, en 2021 se terminó de construir la torre Merdeka 118, en Kuala Lumpur, la segunda más alta del mundo; y la Torre Steinway en Nueva York, el rascacielos más estrecho del mundo, y uno de los más altos de occidente.