Lunes 13 de junio de 2022
Se encuentra en una situación peor que Ucrania
Dr. Armando Rojano Uscanga
Taiwán, la antigua Formosa, es un Estado con reconocimiento limitado, situado en un archipiélago al noroeste de China, que tiene un área de 35 808 kilómetros cuadrados donde se concentra 23,4 millones de habitantes. En 1949, al finalizar la guerra civil, el Partido Nacionalista fue desplazado por el Partido Comunista de la mayor parte del territorio chino, quedando limitado al territorio del archipiélago de Taiwán. No pertenece a la organización de las Naciones Unidas (ONU), pero su economía es la 21.ª más grande del mundo, destacando en la fabricación de acero, maquinaria, electrónica y productos químicos, y ocupando el puesto 15.º en el PIB per cápita. Destaca también en libertades políticas y civiles, educación, atención médica y desarrollo humano.
Pero su estatus político es incierto y es reclamado por la República Popular China, que rechaza las relaciones diplomáticas con países que lo reconocen, por lo que solo mantiene vínculos oficiales con 14 de los 193 Estados miembros de la ONU y la Santa Sede. Las organizaciones internacionales se niegan a otorgar membresía a Taiwán o le permiten participar de manera no estatal, por lo que es miembro de la Organización Mundial del Comercio, el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico y el Banco Asiático de Desarrollo bajo otros nombres.
Ayer, el ministro de Defensa chino, Wei Fenghe, en un discurso pronunciado en el Diálogo Shangri-La en Singapur, aseguró que su país logrará definitivamente la reunificación con Taiwán, que consideran una provincia rebelde, intentándolo por la vía pacífica. Wei se reunió el viernes con su homólogo de defensa de EEUU, Lloyd Austin, a quien advirtió que China «machacaría» cualquier intento de independencia de Taiwán, a la que Washington en principio defendería de ser atacada. Por su parte, el secretario de Defensa de EEUU, en su mismo foro, aseguró que su país se opone a cualquier cambio unilateral del status de Taiwán, pero que su país continúa firmemente comprometido con la política de una sola China y no apoya la independencia de Taiwán.
