Ayudas a los más vulnerables y no generalizar bajas de impuestos
Dr. Armando Rojano Uscanga
Las antes famosas siglas del Fondo Monetario Internacional: FMI ya casi no aparecen en los medios de comunicación, tal vez porque ha perdido efectividad o ´porque llega tarde las pocas veces que se le necesita, como ahora que sale proponer una receta contra la inflación, cuando los daños ya son irreversibles. El organismo creado después de la Segunda Guerra Mundial debió prever que la crisis del Covid 19 y la guerra de Ucrania provocarían la hiperinflación generalizada que padecemos.
El FMI ha publicado unas recomendaciones de política fiscal para hacer frente a los efectos de la inflación, que pasa por evitar las bajas de impuestos y subsidios generalizados y optar por las ayudas concretas a los grupos más vulnerables. Para esto, la institución hace un estudio de las medidas aplicadas por los distintos países para limitar el impacto de la subida de precios en los combustibles y la alimentación, como la reducción de impuestos al consumo (IVA o gravámenes especiales a la gasolina), la congelación o reducción de precios o bajas de otros impuestos, como el Impuesto sobre la Renta.
Para el FMI esas esas medidas son erróneas, ya que los precios altos animen a las personas a ser más eficientes y los presupuestos de muchos países, endeudados por la pandemia, no permiten dar ayudas generalizadas que acaben en manos de familias de ingresos altos. Por ello, pide dar ayudas a las familias más desfavorecidas, que usan transporte público, bicicletas o motos y hacen menos viajes de placer. Y si hay que dar subsidios a algún producto, es más importante subvencionar los alimentos básicos, para asegurarse de que ninguna familia se quede sin poder acceder a la nutrición necesaria.
