DOCTRINA CHINA DE PROSPERIDAD COMÚN  

                                                                             Martes 9 de noviembre de 2021

                           Significaría mayor control sobre la sociedad

Dr. Armando Rojano Uscanga

El gobierno chino afirma que sus políticas para reducir la creciente desigualdad en el reparto de la riqueza son exactamente lo que se necesita en este momento de su desarrollo económico, y se han lanzado en la búsqueda de la «prosperidad común», que se centra exclusivamente en los habitantes de China, pero podría tener hondas repercusiones en todo el mundo.

Una de las primeras consecuencias de la política de la «prosperidad común» ha sido que las compañías chinas han vuelto a priorizar el mercado nacional. El gigante tecnológico Alibaba,que en los últimos años ha elevado su perfil global, comprometió US$15.500 millones en proyectos relacionados con la «prosperidad común» en China, estableciendo un grupo de trabajo, liderado por Daniel Zhang, su máximo responsable. La compañía mantiene que es una de las beneficiadas por el progreso económico del país y que «si a la sociedad le va bien, y a la economía le va bien, entonces a Alibaba le va bien». Su rival, el gigante tecnológico Tencent, también se ha apuntado a la causa y ha prometido aportar US$7.750 millones.

El tejido corporativo chino está deseoso de mostrar su compromiso con los dictados del Partido Comunista Chino (PCCh), pues confían en que la idea es tratar de reestructurar a la sociedad y construir una clase media. Al fin y al cabo, sus negocios están basados en el consumo. Si la «prosperidad común» implica prestar más atención a la emergente clase media china, podría suponer un «boom» para las empresas que sirven a estos consumidores.

En esencia, la prosperidad común busca una sociedad china más equitativa. Y eso podría transformar el significado del socialismo en el contexto global. China quiere evitar la sociedad polarizada que tienen algunos países occidentales, que llevan a la desglobalización y a la nacionalización. Pero los expertos sostienen que, si el Partido busca transformar el socialismo chino en un modelo alternativo para el resto, entonces la prosperidad común significaría un mayor control que ha caracterizado el periodo de Xi Jinping, con impuestos en los ingresos altos y “no razonables” y presión para que las firmas privadas hagan donaciones para lograr los objetivos económicos del PCCh, pero no un gran movimiento hacia una fiscalidad progresiva.